martes, 8 de mayo de 2012

"Mi confrontación con la docencia"


Mi confrontación con la docencia.
“Aprendiendo hoy, para enseñar mañana”, es el lema de la Escuela Normal Superior de Yucatán de la cual soy egresada y de la cual estoy orgullosa, ya que aprendí de mis profesores y de mis compañeros el amor a mi profesión, que es la docencia y me inicié por vocación.

Creo que formar parte del magisterio es un gran reto, ya que de cierta manera como se menciona en el poema “Maestrito de Pueblo”, de Abraham Rivera Sandoval:
 “MAISTRITO...sólo un don nadie
Un vulgar vago de pueblo,
Que va a organizar plantones,
 Marchas, huelgas y jaleos.
Un flojo que sólo quiere
Ganar dinero y dinero
Sin importarle a los niños
Ni sentir el magisterio.
Que no venera a la patria
Hombre ruin, politiquero,
Pues para él sólo es valioso
Pasarla de mitotero…”

Son términos que algunos miembros de la sociedad señalan de los profesores, pero no deben juzgar sin conocer, hay que gente con verdadera vocación y entrega a su profesión, gente que se prepara para brindarle al país una mejoría en lo que a educación se refiere.

Mis inicios en la docencia fueron desde que nos invitaron a formar parte de un programa de asesorías a los niños de 6° primaria, ahí fue donde descubrí lo que quería ser, lo que quería hacer y donde quería estar. Tomé la decisión de cursar la licenciatura en la Normal Superior y elegí el área de Español porque considero que es tan inmensa y donde parte todo nuestro sistema; la lectura, la expresión oral y la escrita es fundamental en la vida de todo ser humano, es tan amplio e importante que nunca se deja de aprender, ya que la lengua va siempre en proceso de evolución.

Siento que ser profesora me ha dado grandes satisfacciones, he aprendido de mis errores, de mis experiencias, de nuevas aventuras. Día a día se viven momentos inesperados, pero que van quedando en el corazón al ver una sonrisa y agradecimiento de los alumnos por sentirse interesados en la clase. Claro está que no todo es color de rosa, hay momentos en donde se siente la tensión, la apatía de algunos alumnos, pero he aprendido que todo se resuelve hablando, “Recibes lo que das”, decía un maestro mío. Esto lo aplico para los alumnos catalogados como “Rebeldes”, un primer acercamiento después de observarles, indagar un poco sobre su vida y buscar la manera de llegarles, de tal manera que pueda saber el por qué de su comportamiento y hacerles ver que nosotros los profesores no somos sus enemigos, que estamos para formarlos y orientarlos para hacerlos mejores personas.

He tenido la oportunidad de trabajar en varios niveles: primaria, secundaria, preparatoria y licenciatura, en todas ellas he experimentado todo tipo de alumnos; pero no he sentido tanta pasión, tanta entrega como en el nivel medio superior, siento que de ahí soy. Las asignaturas, el contenido de los programas, los alumnos, el ambiente; todo es un complemento que me motiva a seguir preparándome para que a su vez, pueda formar a los jóvenes que son el futuro del país.

Estoy consciente que aún me faltan muchas cosas por aprender, sé que puedo dar más de lo que doy, por eso mis deseos por prepararme, por destinar el tiempo necesario en esta especialidad y en el diplomado de valores que también que estoy cursando, ya que mi motivo más grande son mis alumnos y por ello, debo ser mejor cada día.

“Maestro no sólo es el que enseña, sino el que aprende algo nuevo cada día junto a sus alumnos. “

Atte.

Candy Zapata.

“Enriqueciendo mi confrontación con la docencia”:

Quiero iniciar este escrito compartiendo esta frase “El éxito no se logra sólo con cualidades especiales. Es sobre todo un trabajo de constancia, de método y de organización”.

La práctica docente es sin duda alguna, una labor que enfrenta diversas situaciones a veces satisfactorias y otras no tanto. El estar frente a grupo nos permite interactuar con los alumnos, diseñar estrategias, mejorar nuestras actividades, entre otras cosas, pero también sabemos que en cada institución hay cierta problemática (administrativa y/o docente), que nos tenderá a poner barreras o quizás nos frene toda esa energía, ese ímpetu que cada uno de nosotros manifiesta por nuestra labor.

En el texto mencionan puntos estratégicos como “ansiedad”, “renovación pedagógica”, “identidad profesional”, “cambio de mentalidad”, entre otras, esto conlleva a reflexionar sobre lo que hemos hecho, lo que estamos haciendo y lo que haremos por mejorar, de ahí el hecho de compartir lo que aprendemos, unificar criterios, utilizar la transversalidad que suena bonito, pero que aún no se lleva del todo a la práctica.

Un problema que enfrento en mi plantel, es el egocentrismo. Hay maestros que llevan trabajando muchos años en la institución y son los que se resisten al cambio, se cierran al hecho de compartir experiencias o al trabajo colaborativo. Tratan de destacar por lo años que dicen tener y por lo que creen saber, no los juzgo, trato de entenderlos porque así fueron formados.

Así que hay un reto más para nosotros, además de contribuir en la educación de los alumnos, será integrar e involucrar a los docentes que se resisten al cambio. Todo con un firme propósito, mejorar la calidad en el proceso de enseñanza – aprendizaje.

Atte.

Candy Zapata.

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