Mi confrontación con la docencia.
“Aprendiendo
hoy, para enseñar mañana”, es el lema de la Escuela Normal Superior de Yucatán
de la cual soy egresada y de la cual estoy orgullosa, ya que aprendí de mis
profesores y de mis compañeros el amor a mi profesión, que es la docencia y me
inicié por vocación.
Creo que
formar parte del magisterio es un gran reto, ya que de cierta manera como se
menciona en el poema “Maestrito de Pueblo”, de Abraham Rivera Sandoval:
“MAISTRITO...sólo un don nadie
Un vulgar
vago de pueblo,
Que va a
organizar plantones,
Marchas, huelgas y jaleos.
Un flojo que
sólo quiere
Ganar dinero
y dinero
Sin
importarle a los niños
Ni sentir el
magisterio.
Que no
venera a la patria
Hombre ruin,
politiquero,
Pues para él
sólo es valioso
Pasarla de
mitotero…”
Son términos
que algunos miembros de la sociedad señalan de los profesores, pero no deben
juzgar sin conocer, hay que gente con verdadera vocación y entrega a su
profesión, gente que se prepara para brindarle al país una mejoría en lo que a
educación se refiere.
Mis inicios
en la docencia fueron desde que nos invitaron a formar parte de un programa de
asesorías a los niños de 6° primaria, ahí fue donde descubrí lo que quería ser,
lo que quería hacer y donde quería estar. Tomé la decisión de cursar la
licenciatura en la Normal Superior y elegí el área de Español porque considero
que es tan inmensa y donde parte todo nuestro sistema; la lectura, la expresión
oral y la escrita es fundamental en la vida de todo ser humano, es tan amplio e
importante que nunca se deja de aprender, ya que la lengua va siempre en
proceso de evolución.
Siento que
ser profesora me ha dado grandes satisfacciones, he aprendido de mis errores,
de mis experiencias, de nuevas aventuras. Día a día se viven momentos
inesperados, pero que van quedando en el corazón al ver una sonrisa y
agradecimiento de los alumnos por sentirse interesados en la clase. Claro está
que no todo es color de rosa, hay momentos en donde se siente la tensión, la
apatía de algunos alumnos, pero he aprendido que todo se resuelve hablando,
“Recibes lo que das”, decía un maestro mío. Esto lo aplico para los alumnos
catalogados como “Rebeldes”, un primer acercamiento después de observarles,
indagar un poco sobre su vida y buscar la manera de llegarles, de tal manera
que pueda saber el por qué de su comportamiento y hacerles ver que nosotros los
profesores no somos sus enemigos, que estamos para formarlos y orientarlos para
hacerlos mejores personas.
He tenido la
oportunidad de trabajar en varios niveles: primaria, secundaria, preparatoria y
licenciatura, en todas ellas he experimentado todo tipo de alumnos; pero no he
sentido tanta pasión, tanta entrega como en el nivel medio superior, siento que
de ahí soy. Las asignaturas, el contenido de los programas, los alumnos, el
ambiente; todo es un complemento que me motiva a seguir preparándome para que a
su vez, pueda formar a los jóvenes que son el futuro del país.
Estoy
consciente que aún me faltan muchas cosas por aprender, sé que puedo dar más de
lo que doy, por eso mis deseos por prepararme, por destinar el tiempo necesario
en esta especialidad y en el diplomado de valores que también que estoy
cursando, ya que mi motivo más grande son mis alumnos y por ello, debo ser
mejor cada día.
“Maestro no
sólo es el que enseña, sino el que aprende algo nuevo cada día junto a sus
alumnos. “
Atte.
Candy
Zapata.
“Enriqueciendo mi
confrontación con la docencia”:
Quiero iniciar este
escrito compartiendo esta frase “El éxito no se logra sólo con cualidades
especiales. Es sobre todo un trabajo de constancia, de método y de
organización”.
La práctica docente es
sin duda alguna, una labor que enfrenta diversas situaciones a veces
satisfactorias y otras no tanto. El estar frente a grupo nos permite interactuar
con los alumnos, diseñar estrategias, mejorar nuestras actividades, entre otras
cosas, pero también sabemos que en cada institución hay cierta problemática
(administrativa y/o docente), que nos tenderá a poner barreras o quizás nos
frene toda esa energía, ese ímpetu que cada uno de nosotros manifiesta por
nuestra labor.
En el texto mencionan
puntos estratégicos como “ansiedad”, “renovación pedagógica”, “identidad
profesional”, “cambio de mentalidad”, entre otras, esto conlleva a reflexionar
sobre lo que hemos hecho, lo que estamos haciendo y lo que haremos por mejorar,
de ahí el hecho de compartir lo que aprendemos, unificar criterios, utilizar la
transversalidad que suena bonito, pero que aún no se lleva del todo a la
práctica.
Un problema que enfrento
en mi plantel, es el egocentrismo. Hay maestros que llevan trabajando muchos
años en la institución y son los que se resisten al cambio, se cierran al hecho
de compartir experiencias o al trabajo colaborativo. Tratan de destacar por lo
años que dicen tener y por lo que creen saber, no los juzgo, trato de
entenderlos porque así fueron formados.
Así que hay un reto más
para nosotros, además de contribuir en la educación de los alumnos, será
integrar e involucrar a los docentes que se resisten al cambio. Todo con un
firme propósito, mejorar la calidad en el proceso de enseñanza – aprendizaje.
Atte.
Candy Zapata.